Los quinientos años de Leonardo

En este año se celebran los quinientos años de la muerte de Leonardo da Vinci. De hecho, hace justo 500 años, el 2 de mayo de 1519, este gran genio de la historia humana se murió en Amboise, Francia.

Resulta imposible de encerrar en una sola definición la grandeza de una personalidad como Leonardo Da Vinci.

La adoración de los Uffizi

Para lo que me compete, quiero recordar el genio de ese maestro compartiendo esta imagen, un detalle de su preciosa Adoración de los Reyes, una pintura sobre tabla conservada en la Galería de los Uffizi, una obra de extraordinaria belleza como se puede ver en los muchos detalles – entre ellos es suficiente admirar el refinado gruppo de la Virgen con el niño que, por lo mucho que sabe ser icónico, podría ser un retablo por derecho propio. 

Es una pintura con muchos detalles. Muchos. A veces, en menos de un metro, el genio de Vinci compone un suculento ensayo de una variada humanitas que, de manera igualmente variada, reacciona ante la manifestación de lo divino, precisamente, antes de la Epifanía del Señor – un término de origen griego – ἐπιϕάνεια, que significa manifestación – con el que la pintura debería de ser nombrada.

Leonardo no completó el trabajo, comisionado por los monjes agustinos de San Donato en Scopeto. Sin embargo,  se puede afirmar que el hecho de que Leonardo no terminó el trabajo haya sido una gran ventaja para los académicos, dado que hoy tenemos la oportunidad de apreciar tantos detalles de la fase de diseño que de lo contrario habrían permanecido invisibles si el artista hubiese acabado la pintura con colores.

Entre los muchos detalles, uno por ejemplo puede notarse por la diferencia entre las partes en las que Leonardo ya había comenzado a dibujar el color y las que, en cambio, solo quedaron con los rastros del estudio a lápiz. Otro detalle verdaderamente extraordinario es, por ejemplo, el magnífico estudio de la cabeza del caballo en la parte superior a la derecha.

Al visitar los Uffizi, se puede permanecer durante horas frente a este trabajo para perderse en sus extraordinarios detalles. Por ejemplo, debe notarse cuán diferentes son las caras de los personajes alrededor del grupo central de la Virgen. Si se visita el museo, no se debe perder la oportunidad de quedarse frente a esta obra maestra.