La Libreria Piccolomini de Siena, una joya del Renacimiento

Si visitáis Siena, uno de los lugares que más merece ser visto es la Catedral de Siena. Dentro de la iglesia hay algunas obras extraordinarias que, por el arco cronológico que cubren, son un viaje a través de toda la historia del arte. Caminando por la nave de la iglesia, se quedará sin aliento cuando, atravesando una pequeña puerta, vais a descubrir la Libreria Piccolomini.

Este ‘Salón’ fue pintado por Pinturicchio. El verdadero nombre de este artista era Bernardino di Betto Betti,  pero fue conocido sobre todo por su sobrenombre (Pinturicchio o Pintoricchio) que derivaba de su pequeña complexión. Muchos lo llamaban “pequeño pintor” y el artista, entonces pensó de utilizar su sobrenombre para firmar algunas obras.

Pinturicchio realizó los frescos de la Librería Piccolomini a partir del 1502, pero los trabajos terminaron algunos años después. Entre uno de los penachos de la bóveda, se encuentra el escudo cardenalicio de Francesco Piccolomini Todeschini quien, en la época de la realización de los frescos, era obispo de Siena.

¿Por qué Libreria?

Este gran ‘Salón’ adquiere el nombre de librería porque inicialmente estaba destinado ha acoger la colección de libros de Enea Silvio Piccolomini, tío de Francesco y Papa, con el nombre de Pio II entre el 1458 y el 1464.

A este último están dedicadas las escenas pintadas en las paredes de la Librería. Enea Silvio (1405-1464) nació en la importante familia sienes de los Piccolomini.

Los recuadros de la Librería representan los momentos importantes de la vida de este personaje que, antes de ser papa, fue también obispo de Siena.

Entre las varias escenas, hay la que está pintada sobre la pared del ingreso, donde se encuentra una especie de fotografía de Siena de mediados del siglo XV.

El encuentro de Federigo y Eleonora 

En primer plan está representado Enea Silvio Piccolomini que presidía el encuentro  “pre-matrimonial”entre el emperador Federico III y Eleonora de Portugal. El lugar donde se desarrolla el evento existe realmente (fuera la Porta Camollia, al norte de Siena) y ahí mismo surge la columna que, en el fresco, se ve al centro del prado y que fue puesta para recordar el encuntro entre los dos reales (1452).

Pio II fue también un personaje importante de la cultura renacentista “italiana”, hasta el punto de convertirse en canciller de papas e imperadores, y ser enviado en misiones diplomáticas por toda Europa. 

Cuando fue nombrado Papa, encargó a Bernardo Rossellino, su architñexto de confianza, de remodelar el burgo de Corsignano, según los principios teóricos de la perspectiva.

La aldea es hoy conocida como Pienza (rebautizada así justamente por Pio II) y dista casi 50 Km desde Siena. Es unánimamente considerado una joya de la arquitectura del Renacimiento.