Batalla de Montaperti en Siena

 

Hoy es el 754° aniversario de la Batalla de Montaperti, que tuvo lugar el 4 de septiembre del 1260 en la cercana localidad homónima de Siena. Como ya alguien recordaba en facebook [1], fue un día bastante duro para los seneses que, capitaneando la facción gibelina, se enfrentaron con los florentinos, que en cambio capitaneaban la guelfa. La batalla fue vencida por los seneses.

 

Aplazando para otra ocasión el discurso sobre las razones historicas de la batalla y sobre sus consecuencias políticas, quería simplemente recordar cuales son los objetos y las obras enlanzadas a la batalla y que aún se conservan:

1)      Las antenas de madera (FIG 4)

Quien visita la Catedral de Siena y llega bajo el hexágono de la cupula, notará dos antenas lignarias puestas en los pilares de la esquina. Según la tradición, estas antenas pertenecian al “carroccio” (carro) de los florentinos. Fueron instaladas en la Catedral como trofeo y memoria de la histórica victoria.

2)      Virgen con los ojos grandes (FIG.1)

Esta tabla pintada con la imagen de la Virgen (dicha “de los ojos grandes por la particular abertura de los ojos), se dice que en el 1260 se hallaba sobre el altar mayor de la Catedral, inserida en un retablo más grande. A la vigilia de la batalla, los seneses acudieron a rezar delante de la imagen haciendo voto de donar las llaves de la ciudad a la Virgen, en caso de victoria contra los florentinos; cosa que, de hecho, occurrió. La tabla es atrubuida a un pintor denominado por la crítica como ‘Maestro di Tressa’ y datada al 1250. Actualmente se conserva en el Museo dell’Opera del Duomo.

Desde el siglo XIX una pirámide de piedra fue construida en el lugar donde se combatió la batalla (FIG.2). El monumento se encuentra rodeado por grandes cipreses, que dan al entorno una atmósfera de época romanticísta. Además, una epígrafe puesta en un lado de la pirámide cita unos pasos del Canto XXXII de la Divina Commedia de Dante (Infierno), donde el Sumo Poeta habla de aquella batalla.

Finalmente recuerdo la torrecilla del Palacio Chigi-Sarracini (FIG.3), anteriormente Palacio Marescotti, desde donde el tamborilero Cerreto Ceccolini describió todas las fases de la batalla, a los seneses que se habían quedado en la ciudad (sobre todo mujeres y niños).