El de las virtudes es un tema iconográfico cada vez más frecuente en los últimos siglos de la Edad Media. La Templanza, que se muestra aquí en la foto, es parte de la serie de paneles pintados por Piero del Pollaiolo y el joven Botticelli para el gremio de Mercatanzia en alrededor de 1470, una institución de particular importancia en la esfera comercial florentina en ese momento.

Ahora conservado en los Uffizi, el conjunto de tablas se convierte en una razón más para visitar el museo, especialmente después de la investigaciones que se han llevado a cabo sobre las influencias islámicas en Florencia durante el Renacimiento y cuyos resultados se pueden ver en la interesante exposición titulada “Islam e Firenze, arte e collezione dai Medici al XX secolo”, supervisada por Giovanni Curatola y abierta hasta el 23 de septiembre.

Instalada en la misma Galería de los Uffizi (Aula Magiabechiana) y en el Bargello, la exposición y el rico catálogo ponen en evidencia los numerosos ejemplos de mención en el arte Florentino, y no solo, de artefactos procedentes desde un entorno culturalmente islámico. Uno de los ejemplos es la Templanza de Pollaiolo: la alfombra visible bajo el escalón del trono, donde está sentada la figura, tiene un motivo geométrico de clara referencia oriental que, según la jerga técnica, se denomina small pattern. Además de eso, el cantaro que la figura sujeta  en la pierna izquierda es otro objeto que delata la influencia ejercida por la cultura islámica sobre los talleres florentinos, ya que, por razones que se pueden profundizar durante una visita guiada, es la relaboración de un taller local.

 

Los objetos en metal y de cerámica producidos en áreas de la cultura islámica fueron particularmente apreciados por los comerciantes ricos en el oeste y también en Florencia, donde, por ejemplo, en el siglo XIV comenzó la circulación de objetos de trabajo refinado, y se intensificó en el siglo XV. Pero las relaciones entre los dos mundos no fueron unilaterales, ya que incluso los preciosos artefactos hechos en Occidente fueron solicitados por los sultanes, quienes también estaban interesados, como los mercaderes occidentales, en la posesión de objetos raros, apreciados como una expresión de riqueza y poder. Gracias al intenso trabajo realizado en los últimos dos años por un comité científico formado en previsión de esta exposición, ahora es posible tener una visión enriquecida de las obras que ya forman parte de las colecciones  de los Uffizi y del Bargello, llegando a encontrar las sorprendentes — y espectaculares —  sugerencias orientales.