Amiata mountain tour

Más allá del paisaje decantado de la Toscana,

él de los cipreses y los dorados campos, hay una zona donde la naturaleza aún se muestra salvaje, yerma, y de la baja altitud de las colinas hay que subir a alturas donde descubrir la historia de hombres y su civilización milenaria: el Monte Amiata.

Comenzaremos nuestro itinerario desde Bagno Vignoni, una estación termal conocida desde la época romana y frecuentada por personalidades eminentes como Caterina da Siena y Lorenzo el Magnífico. Aquí visitaremos el espacio de una antigua piscina de la que aún se desprende agua sulfurosa, una imagen verdaderamente encantadora que no dejó de impresionar al cineasta ruso Andrej Tarkovskij para una de sus famosas películas.

Desde la piscina vamos hacía el Parque de los Molinos, un complejo sistema de canales que a través de la explotación de la energía cinética del agua en cascada, permitió hasta hace unas décadas, el funcionamiento de molinos, utilizados ya en la Edad Media por los habitantes de los alrededores.

Luego llegaremos a la aldea de Radicofani, avanzada militar frecuentada en la Edad Media e importante punto de control sobre el antiguo paso de la Vía Francígena. El pueblo, con su característico color oscuro debidos al basalto, la piedra volcánica local, fue el escondrijo para un famoso fuera de ley de la República de Siena, pasado a la historia como el Robin Hood de la Val d’Orcia: su nombre fue Ghino di Tacco. A través de las historias que os contaré sobre él, descubriréis por qué la población lo identificó con esa singular denominación. Los monumentos conservados en el territorio, como la Iglesia de San Pietro, la iglesia de Sant’Agata y la Fortaleza, muestran bien la naturaleza de este pueblo como una avanzada fronteriza.

Desde Radicofani descenderemos hacia el valle para llegar a Bagni San Filippo, otro famosa estación balnearia. Aquí se puede admirar la Ballena Blanca, una roca formada por el derrame de agua sulfurosa que actúa como una “playa blanca” para muchos que se detienen aquí para bañarse en agua caliente.

Última parada de este viaje para descubrir las fronteras de la región será el pueblo de Abbadia San Salvatore, casco que se desarrolló en la Edad Media en torno a la homónima abadía, y uno de los más fascinantes centros históricos tanto por su aspecto intacto y que por la arquitectura cuyo estilo recuerda mucho a los edificios de la zona alta de Lazio, debido a su proximidad a la región.

Visitaremos la iglesia de la abadía, hoy todavía administrada por una comunidad de monjes cistercienses. Os fascinará la cripta de la Iglesia, una obra maestra de arquitectura que está fechada a la época longobarda (siglo VIII). La gran serie de columnas de este sugerente entorno os remontará al tiempo en que los monjes rezaban en este espacio.

En el camino de vuelta a casa veréis la línea borrosa del horizonte, indefinida ya que la línea del tiempo sobre el Monte Amiata parece haberse detenido, donde la naturaleza y la historia de este ameno lugar os harán descubrir un rincón de la Toscana que nunca os habréis esperado.